15.7.07

Jazmín

Para M. J.

Lo que separa mi raíz de sus raíces, son el número de baldosas amarillas, viejas, y algo sucias que inundan ese patio de barrio. El enano orgulloso y despintado, saca pecho y desafía al observador, desde sus 30 o 40 centímetros al pie de la planta. Es que cuida el tesoro más preciado de la pequeña comarca verde.
La imponente señora, se eleva casi como un árbol por sobre algunos helechos tristes, una dalia enana, y una cala duramente lastimada en su orgullo. Alrededor suyo se ha formado un surco infértil producto del ya poblado follaje, tierra seca en el camino de la hormiga. A su arriba, la mano del duraznero la acaricia exitado, en un roce sumamente sensual. Todos quieren tocarla.
Pero ella, conciente de su brillante resplandor, parece que fija su vista en el imponente tilo que esparce su perfume desde la vereda, al otro lado de los techos. Solo parece, pues en realidad lo único que quiere es que los demás vean que ella es mucho más que ese mustio fondo hogareño, del que se jura salir alguna vez…
Todos la odian. Ven en la ensoñación de sus terminaciones blancas el desafío de ser distinta, de querer destacarse sobre el resto. Ven en la contundencia de sus hojas, la elegancia de la buena manicura, lograda a base de tijera y regadera constante. Ven en sus ojos en flor, un dulzor del que cualquier otro habitante de ese pequeño mundo carece en absoluto. Por eso la aman también.
Los caníbales de mandíbulas afiladas e imparable marcha, derraman litros de saliva al contemplarla, pero no se atreven a tocarla temerosos de que un Dios o Demonio las haga desaparecer por herejía. Temen su poder tanto como temen su belleza, si es que se le puede tener miedo a la belleza. Quiebran entones sus pequeñas espaldas y reverencian la llegada de los pétalos como quien realiza una ofrenda.
Los caracoles miran azorados desde sus casas móviles, estirando sus cuernojos hasta donde les dá la existencia. ¿Puede el caracol oler la flor? Quien sabe, pero los de este patio sí, ya que el aroma de la reina es tanto y tan bueno, que penetra los poros del biscoso sujeto hasta hacerlo sentir embriagado de humor. Dará vueltas entonces dejando su marca en la baldosa, camino a la suela asesina.
Es imposible escapar a su influencia, o se matan o intentan herirla para acabar con su poder. Los más prefieran hincarse ante su decisión. Ella en tanto ignora (o hace que), lo que produce en su entorno. Mira (o hace que) al tilo pedante, mientras le muestra su mejor rostro al sol primaveral de octubre, autor de sus dias, vigía de sus noches. Si hasta parece que el astro le guiña un ojo (aunque todos crean que es una nube pasando).
La limosna cae flotando a veces ya podrida, desde la altura de sus finos brazos hasta su sepultura final. Con ella claro, va el perfume más bello que se haya olido, o lo que queda de él luego de varios dias de lucimiento en su estructura primaria. Cada pétalo es conciente de su misión en la tierra, por eso no tardan en pudrirse generando poco más que unos cuantos minutos de fascinación y envidia. Misión cumplida.
Cuando la flor se suicida entera, como producto de la intromisión de un pico atrevido y danzarín, se dejará caer heroica con un último grito de redención. Será depositada entonces por un cortejo mixto de animalejos, en uno de los rincones del cantero, preparado a tal fin. Nada está improvisado. Ese atrevimiento con alas logra escapar por la velocidad de su batido, pero será castigado por el viento seguramente algún dia.
Mientras tanto, el resto mira durante toda esa primavera su imponente belleza vestida de blanco. Y la consagra nuevamente como su monarca indiscutida. Desde la altura de su ego, Jazmín fingirá no entender nada, mientras su engañosa mirada no puede evitar espiar de reojo el inabarcable horizonte de su reino, el cual me incluye.

3 comentarios:

India Ning dijo...

Hummmm, un verdadero jardín de las delicias.
Has inundado mi casa de aroma a jazmín.

Jaz dijo...

Gracias y welcome to the garden ;)

Pirincho dijo...

firmo en "jazmin" y con intención..ojala cuando sea grande alguien me escriba algo tan tierno y tan del corazón.
Aunque me enoje con vos. yo se que es por querer ayudarme, sabes qe lo valoro y que no me entra por una oreja y me sale por la otra (aunque no se note).
te amo lulii :)
tu pirincho.