1.2.08

El payador perseguido


A mi viejo, por acercarme a Atahualpa

"Yo sé que muchos dirán
que peco de atrevimiento
si largo mi pensamiento
p'al rumbo que ya elegí,
pero siempre he sido ansi;
galopiador contra el viento."


Si uno arranca diciendo algo asi, es porque lo que sigue no es menos...y asi es todo "El payador perseguido", la obra cumbre del genial Atahualpa Yupanqui, quizás el más grande artista que ha dado esta tierra argentina.
Hoy, en los dias en que se cumplen 100 años de su natalicio, es imposible no emocionarse escuchando sus versos, pedazos vivos de experiencia por caminos y pueblos. Una mirada aguda de la vida en el campo, de la aventura del paisano en la gran ciudad y el despecho del que se vuelve con la cabeza gacha pero la conciencia encendida.


"Pobre naci y pobre vivo
por eso soy delicao.
Estoy con los de mi lao
cinchando tuitos parejos
pa' hacer nuevo lo que es viejo
y verlo al mundo cambiao."


Uno aprende cuando lo escucha a Yupanqui. No son solo hermosas imágenes lo que ven nuestros ojos con su prosa (lo que ya es mucho decir), sino que pueden sentirse en lo más hondo los pesares de nuestra gente, la explotación, el ultraje y la desidia del que fue víctima el campesino argentino al que llamamos "gaucho".
Pero sería un error enorme creer que sus palabras se refieren a historias folklóricas sin vuelo más allá de su contexto. Lo que Don Ata cuenta no es ni más ni menos que la historia del hombre y sus miserias enmarcadas en un capitalismo agrario que se extiende hasta nuestros dias, adaptado a todos los paisajes y razas.


"Estas cosas que yo pienso
no salen por ocurrencia.
Para formar mi esperencia
yo masco antes de tragar.
Ha sido largo el rodar
de ande saqué la alvertencia."


Hay un idealismo conmovedor, una ilusión que por mucho castigada nunca desaparece. Son tristes las historias, pero como el mismo aclara, funcionan como advertencia del que habla por experiencia propia, para no repetir viejas historias de injusticia.
El honor, la dignidad, la coherencia y principalmente la rebeldía, son cuentas de un mismo collar en Yupanqui, un tosco cantor de manos enormes y sonidos de guitarra tan particulares como bellos.
Sus letras son recitados siempre, aunque cante. No hizo de la voz un júbilo, más reemplazó la precariedad lírica con su decir, como lo hizo alguna vez el Polaco cuando la gola no le aguantó más; como solo pueden hacer los grandes.
Y si uno a veces le pide a los que dicen que además hagan, él supo ser consecuente siempre con eso. Fue perseguido por dictaduras y democracias blandas; fue golpeado y encarcelado; fue prohibido y ninguneado; y hasta tuvo que llevar lejos sus coplas inquebrantables para no mancharlas de la verguenza de sus enemigos. Pudo regresar sin embargo para que los más jovencitos de su vejez pudiéramos conocerle la cara viva en algún programa de televisión, siempre abrazado a su vigüela amiga.


"Por la fuerza de mi canto
conozco celda y penal.
Con fiereza sin igual
más de una vez fui golpiao,
y al calabozo tirao
como tarro al basural."


Se puede matar a un hombre.
Pueden su rostro manchar,
su guitarra chamuscar.
¡Pero el ideal de la vida,
esa es leñita prendida
que naide ha de apagar!"


En su palabra está Jara, Zitarrosa, y todos aquellos cantores anónimos que vivieron y murieron con el corazón más cerca de la boca que del cerebro. Su atrevimiento tiene el eco de la redención eterna, de esas voces que vuelven en cada derrota para recordarnos que estamos vivos aún para intentarlo.
Alguna vez mi viejo me contó una historia que lo ubicaba a él en una misma mesa con el maestro. Más allá de la veracidad del relato, lo cierto es que el entuerto venía mas o menos así: en la previa de un asado luego de una actuación en Cosquín, donde Don Ata era gran figura, una periodista se acerca para pedirle unas pocas palabras, ante lo que Yupanqui se niega argumentando la proximidad de la "churrasquiada". Plena de revancha, la señorita de prensa se queda pululando alrededor a la pesca de una oportunidad. Atahualpa encendió entonces un cigarrillo y se puso a conversar con sus acompañantes. Y es asi que, a modo de revancha, la mujer se atreve a preguntarle por qué razón él, que era tan nacionalista, fumaba tabaco importado. Dice mi viejo que Yupanqui la miró, y tan tranquilo como era le soltó: "Mire jóven, seré gaucho, pero no por eso voy a fumar pasto".


"Yo vengo de muy abajo,
y muy arriba no estoy.
Al pobre mi canto doy
y así lo paso contento,
porque estoy en mi elemento
y áhi valgo por lo que soy.


Si alguna vuelta he cantao
ante panzudos patrones,
he picaneao las razones
profundas del pobrerío.
Yo no traiciono a los míos
por palmas ni patacones.


Aunque canto en todo rumbo
tengo un rumbo preferido.
Siempre canté estremecido
las penas del paisanaje,
la explotación y el ultraje
de mis hermanos queridos."


Inolvidable. Unico. Emocionante. Atahualpa Yupanqui señores, orgullo de nuestra tierra.




*Aqui nota biográfica de Sergio Pujol en Clarín (Gracias H.A.P.)
* Aqui la letra completa del "Payador perseguido"

2 comentarios:

ió dijo...

me parecieron hermosas tus palabras a Don Ata. Qué decir cuando se habla de él, creo que no hay mucho que decir, si realmente lo admiramos, pero sí, mucho por hacer, espero ser tan consecuente en la vida para nombrarlo con orgullo de una vez, hasta siempre..
enorme abrazo!!
Yoná.-

Anónimo dijo...

CLAP CLAP CLAP
SE PUEDE DON LUPA??
MUY CAMPERO LO SUYO!!!!!
APLAUSOS

E.C.
MZA

SALUDOS A MISIONES
SALUDOS A LA PLATA